Cómo vencer el dolor de espalda

Según la OMS los trastornos músculo esqueléticos son la principal causa de discapacidad en todo el mundo, y de ellos, el dolor de espalda el más frecuente.  Estos trastornos limitan de forma importante la movilidad y la destreza, provocando jubilaciones anticipadas, dolor persistente, menores niveles de bienestar, una menor capacidad de participación social y de las capacidades funcionales. Además, se estima que cerca de un 80% de las personas a nivel mundial sufrirá en algún momento de su vida de dolor lumbar, por lo que es importante entender cuál es la manera más adecuada de cuidar nuestra espalda.

La columna se divide en cuatro zonas:

  • La más alta, y que se relaciona directamente con la cabeza es la zona cervical.
  • La zona dorsal que se relaciona con la caja torácica.
  • La zona lumbar, o espalda baja, que es donde se presentan la mayoría de las afecciones.
  • El sacro y coxis que se relacionan con los huesos de la pelvis y el piso pélvico.

“La presencia de dolores más comunes en estas cuatro zonas suelen llamarse cervicalgia, dorsalgia, lumbago, y finalmente sacroileitis y/o coxigodinia, respectivamente”, explica Cristian Vargas Gyllen, kinesiólogo, quiropráctico universitario, fisiólogo deportivo y Director Clínico de CARE.

Además, agrega que otra afección común es el dolor radicular, que suele ser una consecuencia de la compresión o inflamación del nervio espinal. A esta afección se le suele llamar “ciática” aunque, muchas veces este término se mal utiliza para cualquier dolor de espalda. La causa más común para que esto ocurra, es la presencia de alguna hernia o de una pérdida del espacio de separación de los agujeros de conjunción de las vértebras, que genera una compresión directa sobre la raíz, aunque muchas veces también se produce por contracturas musculares sostenidas en el tiempo. En estos casos, el paciente puede experimentar dolor irradiado hacia las extremidades o radiculitis, que es el dolor provocado por la irritación de la raíz del nervio en su conexión en la columna vertebral.

Para el Director Clínico, “si hablamos de lumbago, que es lo más frecuente de ver en consulta, la causa se puede clasificar en dos grandes grupos: mecánico y no mecánico, siendo el primero el responsable de un 97% de las afecciones”. Dentro del lumbago de tipo mecánico, destaca el de origen musculoesquelético (70%), enfermedad degenerativa discal o facetaria (10%) y fracturas osteoporóticas (4%), yendo estas últimas en aumento por la mayor longevidad en nuestra población”. Por otro lado, están los dolores no mecánicos (3%), “en los cuales se debe estudiar causas de neoplasia, infección, enfermedades inflamatorias y patología visceral” explica Vargas Gyllen.

Postura

El origen de los síntomas es multifactorial, pero generalmente los factores de riesgo asociados tienen que ver con la ausencia de actividad física regular y hábitos sedentarios. Otros factores importantes pueden ser la presencia de osteoporosis, sobrepeso, levantar objetos pesados de forma inadecuada, cuadros depresivos y estrés en general.

Nuestra columna está hecha para (y necesita) moverse con regularidad “por lo que nuestros estilos de vida asociados a estar en una misma postura, por ejemplo, sentados frente a un computador o estar todo el día de pie, aparecen como un desencadenante primario”, dice. La recomendación general es que, si se debe sostener una misma postura la gran mayoría del día, vayan cambiando de posición, idealmente se paren recurrentemente, caminen, muevan sus articulaciones y luego retomen su actividad.

Respecto a la actividad física, la OMS sugiere que las prácticas deben ser entre 150 a 300 minutos a la semana de actividad física moderada o 75 a 150 minutos a la semana de actividad física vigorosa.

Recomendaciones CARE

 Existe fuerte evidencia que los ejercicios de estabilidad (o de CORE como se les llama frecuentemente) serían beneficiosos para la gran mayoría de los pacientes. Estos ejercicios deben incluir la adecuada coordinación con el diafragma (músculo principal de la respiración) y activación del piso pélvico, ya que ambos son fundamentales en la estabilidad lumbo- pélvica. Pero, es muy importante considerar las actividades a diario de cada paciente, ya que, si no se considera la individualidad, el resultado probablemente no será el esperado.

Como punto de partida, cada persona debería partir realizando ejercicios de movilidad de columna y extremidades para luego pasar a ejercicios de estabilidad de tronco, fuerza de piernas tipo sentadillas, peso muerto, ejercicios de empuje y de tracción para luego pasar a ejercicios específicos que preparen a la persona para sus actividades de vida diaria y/o deporte que practique. El enfoque debe ser siempre cuidar la calidad de la ejecución por sobre el número de repeticiones.

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